“On the road”, Jack Kerouac

“Con la aparición de Dean Moriarty comenzó la parte de mi vida que podría llamarse mi vida en la carretera”

Jack Kerouac

Nueva York, Denver, San Francisco y Nueva Orleans son solo una parte de todas las ciudades que el enigmático Jack Kerouac nos hace recorrer en On the road (En el camino). A veces en autostop, a veces en coches robados o alquilados, a veces en autobús… Un viaje a través de Norteamérica (y un poco de México), con lo puesto y un puñado de dólares -en el mejor de los casos-, se convertirá en toda una serie de aventuras y desventuras para que, entre tanto, Kerouac nos dé las claves de la famosa Generación Beat. La acción transcurre a finales de los años cuarenta y la ruta 66 nos espera.

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A mi juicio, dos son las claves de este libro. En primer lugar en el libro aparecen la mayoría de personalidades beat más importantes: Allen Ginsberg, autor del poema Howl (Aullido), que también se hizo muy famoso en aquella época (de hecho, Ginsberg consideraba a Kerouac una gran fuente de inspiración). William Burroughs, al cual se le describe de una forma muy precisa en el libro, y que escribiría poco más tarde cosas como El almuerzo desnudo (The naked lunch). Y Neal Cassady -Dean Moriarty en la novela-, un alocado hipster que gracias al libro -del cual es, sin duda, la figura central- se convertiría en el ‘héroe’ de esta generación.

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En segundo lugar, y encadenando lo anterior, Kerouac utiliza la personalidad de Neal para describir el pensamiento febril de aquella época. La Segunda Guerra Mundial quedaba atrás. Con ella había traído grandes avances tecnológicos, los coches alcanzaban ya velocidades de vértigo. Estados Unidos estaba lleno de magia, por todas partes había cosas que ver y hacer. El jazz sonaba en todas las salas de baile. Las drogas comenzaban a aflorar, y lo que acabaría siendo -a mediados de los 60’ en San Francisco- el bombazo del LSD, tomaba forma.

 

On the road es un libro un poco difícil inicialmente. Cuesta unas cuantas páginas contagiarse del espíritu de Neal Cassady, de ver la carretera con sus ojos. Pero cuando uno se sumerge en el libro, siente realmente la llamada de la carretera, de la aventura continua. Toda la obra está llena de una contagiosa energía transmitida por los protagonistas que a pocos deja indiferente. Sin duda esta es una pequeña joya para los amantes de los viajes y la improvisación, pero aun lo es más para los que han olvidado su lado más instintivo y salvaje, esa mezcla de emoción infantil y reto personal, que al final es la que nos motiva para hacer los proyectos más especiales de nuestras vidas.

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